Reforma del Código Penal del Estado de Guanajuato: tortura y muerte de animales es delito

Escrito por Nuria Querol i Viñas. Publicado en Violencia hacia animales-General.

Grupos de Trabajo Justicia


 Reforma del Código Penal del Estado de Guanajuato: tortura y muerte de animales es delito

Congresistas locales de la LXII Legislatura aprobaron por unanimidad, reformas al Código Penal para establecer como delito la tortura y muerte de animales, contra lo cual se impondrán fuertes sanciones económicas y de jornadas de trabajo, luego de una iniciativa interpuesta por el grupo parlamentario del PVEM. 

La nueva ley podrá apreciarse en el Capítulo IV, Título Sexto, denominado «De los delitos contra el ambiente» de la Sección Cuarta, del Libro Segundo del Código Penal del Estado de Guanajuato. El dictamen destaca que por congruencia legislativa y atendiendo al resultado de las conductas, muerte o mutilación, se estimó necesario derogar la fracción I y reformar la fracción II de artículo 13 a de la Ley para la Protección de los Animales Domésticos en el Estado de Guanajuato, que refieren a los actos de crueldad y maltrato a los animales domésticos que tengan como resultado la muerte del animal utilizando cualquier medio que le prolongue la agonía o le provoque sufrimiento y el de la mutilación, a fin de evitar soluciones diferentes en distintas hipótesis que requieren similar tratamiento.

“Al que dolosamente cause la muerte de un animal vertebrado, se le impondrá de diez a cien días multa y de sesenta a ciento ochenta jornadas de trabajo en favor de la comunidad” señala la reforma al artículo 297 del Código Penal. El siguiente artículo estipula que la persona que mutile dolosamente a un animal se le impondrá multas de cinco a 50 días de salario mínimo y de 30 a 90  jornadas de trabajo.

 Son excluyentes de responsabilidad, la muerte o mutilación de un animal vertebrado resultado de actividades lícitas, cuando constituyan una plaga, cuando ese justificado por un especialista o cuando  el animal sea sacrificado para consumo humano, marca el artículo 299.

 Según el artículo 300, estos delitos se perseguirán por querella, salvo que se cometan por el propietario o poseedor del animal, o que éste animal carezca de propietario, en cuyos casos se perseguirán de oficio. Quedan exceptuados los casos en que la muerte o mutilación del animal resulte de actividades lícitas, como en rastros o que constituya plaga, pero debe ser justificada y bajo el cuidado de un especialista,  o que el sacrificio sea autorizado.

La reforma considera que el maltrato animal pudiera predisponer a la violencia social.

Extracto del DICTAMEN QUE PRESENTA LA COMISIÓN DE JUSTICIA RELATIVO A LA INICIATIVA FORMULADA POR LA DIPUTADA Y LOS DIPUTADOS INTEGRANTES DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO VERDE ECOLOGISTA DE MÉXICO, DE ADICIÓN AL CÓDIGO PENAL DEL ESTADO DE GUANAJUATO.

Del análisis que al efecto se llevó a cabo en la reunión del grupo de trabajo conformado para tal fin, así como de las diversas reuniones de análisis de quienes integramos la Comisión de Justicia se llegaron a las siguientes conclusiones:

La introducción de tipos penales en el Código Penal del Estado requiere  ponderar factores de gran importancia de orden técnico y axiológico, pues con la tipificación de determinadas conductas se traducen en derecho positivo los principios sancionadores del poder público. Por ello se tuvo especial cuidado sobre qué conductas, por su significativa antisocialidad, debían elevarse a rango de delito y, cuáles debían mantenerse bajo el ámbito administrativo a través de la Ley para la Protección de los Animales Domésticos en el Estado de Guanajuato.

Cabe destacar al respecto que, el Derecho Penal es la última ratio, es decir, la instancia final sobre la que debe pensarse para regular alguna situación, en virtud de las consecuencias jurídicas que puede importar la infracción a los postulados que se contemplan en la legislación punitiva. Bajo este contexto, un Estado Constitucional y Democrático de Derecho debe construirse sobre las bases de un Derecho Penal mínimo y garantista, en el que se evite sancionar cualquier tipo de conducta a través del poder punitivo del Estado.

Además de la grave antisocialidad de la conducta, la tipificación penal sólo se justifica cuando instrumentos de otra índole han resultado ineficaces y no existan otros mecanismos para hacer frente a una determinada conducta antisocial, cuya gravedad amerite castigarse penalmente.

En tal tesitura, esta Comisión de Justicia consideró que el maltrato a un animal no es el único factor que pudiera predisponer a la violencia social, pero que sí pudiera constituir una conducta antisocial grave para poder ser reprimida con sanción penal, como en el caso de dar muerte a un animal o mutilarlo orgánicamente de manera grave.

De acuerdo a lo anterior existió consenso, primero, en tipificar como delitos la muerte y la mutilación orgánicamente grave de un animal vertebrado, por considerar estas dos conductas como las más graves cometidas en contra de los animales, pues reflejan, de quien las comete, el sadismo propio de un delincuente, lo que justifica ser reprimidas con sanción penal, y para lo cual la Ley para la Protección de los Animales Domésticos, como marco protector de los animales en nuestro Estado, resulta insuficiente. De igual forma, se estimó la pertinencia de no vincular la sanción penal a la pena de prisión, sino a la sanción pecuniaria y al trabajo a favor de la comunidad.  

Segundo, la ubicación de estos dos delitos que se incorporan a nuestra legislación sustantiva penal fue bastante discutida, pero se llegó al consenso de ubicar estas conductas en el apartado de los delitos contra el ambiente, en la medid a de que los animales como seres vivos forman parte de éste y cuya estabilidad es el atributo que les permite subsistir en el tiempo y en el espacio, permitiendo la vida en condiciones naturales. De esta forma se abre un nuevo capítulo, –Capítulo IV-, contenido en el Título Sexto, denominado «De los delitos contra el ambiente» de la

Sección Cuarta, del Libro Segundo del Código Penal del Estado de Guanajuato.

 Existen diversas actividades que por su propia naturaleza conllevan dar muerte, e incluso mutilar a un animal, que son de carácter lícito, como las peleas de gallos y corridas de toros, -siempre que estén sujetas a los reglamentos y disposiciones legales conducentes-, o cuando se mata a un animal que constituya plaga; de igual manera el sacrificio de un animal para consumo humano o cuando se lleva a cabo una de estas conductas por causa justificada y cuidado de un especialista. Por ello, se estimó pertinente establecer las causas excluyentes de responsabilidad.

 En cuanto a la forma de persecución de este delito se establece, por regla general, que debe existir un querellante, una persona que haya sido afectada como es el caso del propietario, custodio o poseedor del animal. Lo anterior con la salvedad de que la conducta típica se cometa por el propietario, custodio o poseedor del animal, quien por razones lógicas no asumiría el carácter de autoquerellante, o bien, que el animal carezca de propietario, custodio o poseedor, casos en que cualquier persona podrá denunciar la conducta.

 La denominación del Capítulo IV «Delitos contra la vida y la integridad de los animales», atiende a una expresiva abreviación que permite la fácil referencia a las normas penales reguladas en éste y que da una idea general de su contenido, lo que tiene como propósito, por técnica legislativa, esa identificación y fácil referencia a las conductas penales que en él se incluyen, muerte al animal o mutilación a éste. Ello tiene un efecto orientador.

 Por congruencia legislativa y atendiendo al resultado de las conductas, muerte o mutilación, se estimó necesario derogar la fracción I y reformar la fracción II de artículo 13 a de la Ley para la Protección de los Animales Domésticos en el Estado de Guanajuato, que refieren a los actos de crueldad y maltrato a los animales domésticos que tengan como resultado la muerte del animal utilizando cualquier medio que le prolongue la agonía o le provoque sufrimiento y el de la mutilación, a fin de evitar soluciones diferentes en distintas hipótesis que requieren similar tratamiento.

DECRETO

Artículo Primero. Se adiciona un Capítulo IV al Título Sexto, de la Sección Cuarta, del Libro Segundo, integrado por los artículos 297, 298, 299 y 300 del Código Penal del Estado de Guanajuato, para quedar como sigue:

«CAPÍTULO IV DELITOS CONTRA LA VIDA Y LA INTEGRIDAD DE LOS ANIMALES

 Artículo 297.- Al que dolosamente cause la muerte de un animal vertebrado, se le impondrá de diez a cien días multa y de sesenta a ciento ochenta jornadas de trabajo en favor de la comunidad.

 Artículo 298.- Al que dolosamente cause la mutilación orgánicamente grave de un animal vertebrado, se le impondrá de cinco a cincuenta días multa y de treinta a noventa jornadas de trabajo en favor de la comunidad.

 Artículo 299.- Son excluyentes de responsabilidad de lo dispuesto en los artículos anteriores:

I.- La muerte o mutilación de un animal vertebrado resultado de actividades lícitas.

II.- La muerte o mutilación de un animal vertebrado que constituya plaga.

III.- La muerte o mutilación de un animal vertebrado por causa justificada y cuidado de un especialista o persona debidamente autorizada y que cuente con conocimientos técnicos de la materia.

IV.- El sacrificio de un animal vertebrado para consumo humano.

 Artículo 300.- Los delitos previstos en este capítulo se perseguirán por querella, salvo que se cometan por el propietario, custodio o poseedor del animal o que el animal carezca de propietario, custodio o poseedor, casos en que se perseguirán de oficio.»