Violencia contra otras especies

Escrito por Dra Leonora Esquivel. Publicado en Violencia hacia animales-General.

Leonora.Esquivel

Es innegable que los índices de violencia en nuestro país han alcanzado niveles altísimos. Cada día, nos enteramos de nuevos secuestros, homicidios, decapitados, hurtos, etcétera. Rechazamos la violencia y organizamos marchas para exigir a las autoridades castigos más severos para los delincuentes; incluso nos ponemos un lacito en la solapa para expresar nuestro repudio.

Sin embargo, poca gente sabe que hay un vínculo estrecho entre la violencia perpetrada hacia los animales y la que se ejerce hacia miembros de la misma especie.

El maltrato a los animales comprende una gama de comportamientos que causan dolor innecesario, sufrimiento o estrés al animal, que van desde la negligencia en los cuidados básicos hasta el asesinato malicioso e intencional.

Cada año, un elevado número de animales son víctima de maltratos indirectos (negligencia en los cuidados básicos: omisión en la provisión de refugio, alimentación y/o atención veterinaria adecuada) o de maltratos directos (omisión intencional de proporcionar los cuidados básicos o tortura, mutilación o asesinato malicioso del animal). El mencionado maltrato es un problema social de grandes dimensiones que no sólo afecta a aquellos animales víctimas de esta violencia, sino a todos los miembros de nuestra sociedad.

La literatura psicológica, sociológica y criminológica extranjera ha estado analizando la idea de que el maltrato a los animales está íntimamente vinculado a la violencia interpersonal. Según estudios que se vienen realizando desde hace más de 30 años, la gran mayoría de los maltratadores comparten una historia de rechazo y castigos brutales por parte de los padres, crueldad hacia los animales y violencia contra personas.

El psiquiatra Alan Felthous, junto con otros colegas, ha identificado una tríada constituida por el abuso físico por parte de los padres, crueldad hacia los animales y violencia hacia las personas. En gran parte, los estudios basados en el maltrato animal y criminología adulta, muestran que las primeras instancias de crueldad hacia los animales tienen lugar a temprana edad del maltratador.

Casi todos los niños jóvenes atraviesan una etapa de crueldad "inocente", en la cual pueden lastimar insectos u otros animales pequeños en el proceso de explorar el mundo y descubrir sus habilidades. La mayoría de los niños, sin embargo, con la guía adecuada de padres y maestros se tornan sensibles al hecho de que los animales pueden sentir dolor y sufrir. Algunos, sin embargo, parecen quedarse encerrados en un patrón de crueldad que generalmente va escalando con la edad y se manifiesta en la adultez en la forma de violencia hacia las personas.

Teniendo en cuenta que en el Manual de Trastornos de la American Psychatric Association y en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales (parte IV), figura el trastorno de conducta, caracterizado entre otros síntomas, por crueldad hacia animales y/o humanos, la violencia hacia los animales podría tener un valor predictivo de violencia hacia humanos -ya sea como malos tratos domésticos hacia el cónyuge, animales de compañía o los hijos y como asesinatos en serie o asesinatos en masa-.

En estudios comparativos, se ha visto una mayor incidencia de antecedentes de maltrato a animales durante la infancia en presidiarios por crimen violento respecto a un grupo de hombres no violentos, no encarcelados (Kellert & Felthous, 1985, entre otros trabajos). Se encontraron también antecedentes de crueldad con animales en exhibicionistas (30%), acosadores sexuales (36%), acosadores sexuales encarcelados (46%), violadores convictos (48%) y asesinos adultos (58%) (Ascione, 1993).

El maltrato hacia los animales constituye un aviso sobre la posible existencia de otras formas de violencia. La crueldad hacia seres capaces de experimentar dolor y estrés es inaceptable en una sociedad civilizada.

Cuando protestamos en contra de la violencia podríamos pensar que ésta no sólo alcanza a los seres humanos, sino que se practica diaria e institucionalizadamente contra casi todas las especies de animales no humanos.

¿Qué color de lazo elegiremos para protestar contra rastros, laboratorios, circos, zoológicos, palenques, lienzos charros, hipódromos, acuarios, peleterías y plazas de toros?

**Agradezco a la Dra. Nuria Querol i Viñas la información para este texto.

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Violencia contra otras especies (artículo original)
14-octubre-2008