UN LIBRO CONTRA EL MALTRATO ANIMAL

Escrito por Nuria Querol i Viñas. Publicado en Educación Humanitaria.

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Razonamiento y compasión conforman el binomio moral que el escritor y periodista Alfonso Lafora demanda a una sociedad donde existe demasiada insensibilidad hacia el mundo animal.

UN LIBRO CONTRA EL MALTRATO ANIMAL

Denuncia de la crueldad humana

ÁNGELA LÓPEZ

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Alfonso Lafora demanda compasión y razonamiento a esta sociedad en la que existe demasiada insensibilidad en torno al mundo animal. ‘El trato a los animales en España’ (Oberon) es su investigación sobre un problema cuya solución requiere todavía de mucho esfuerzo.


MADRID.- Razonamiento y compasión conforman el binomio moral que el escritor y periodista Alfonso Lafora demanda a una sociedad donde existe demasiada insensibilidad hacia el mundo animal. Las conclusiones de su investigación sobre la impunidad de que goza el salvajismo quedan descritas en El trato a los animales en España (Oberon), un problema cuya solución requiere todavía mucho esfuerzo.

La lista negra

La obra de Lafora contiene una interminable lista de noticias sobre casos de tortura y asesinato de animales, que no sólo dejan el estómago en modo centrifugado, sino que también ponen en duda la efectividad de la normativa actual sobre el trato a los animales: Barcelona, mayo de 2002: unos vecinos de El Raval rescatan a una cachorra de pastor alemán que llevaba varias semanas atada en un patio. Poco después, los vecinos comprobaron que tenía cortada la lengua, probablemente para que sus ladridos no molestaran.

Sin embargo, y desgraciadamente, nada sorprende porque no existe ser vivo sobre la Tierra más brutal que el hombre. O al menos es lo que se llega a pensar cuando se ponen sobre la mesa, una tras otra, algunas de las muchas barbaridades a las que se someten a los animales: Astorga (León), abril de 2003: varios jóvenes 'incrustan' las cabezas de cuatro gatos en latas y los abandonan en el campo. Dos de los gatos murieron asfixiados, y otro desangrado a causa de los cortes que se produjo al intentar desprenderse de la lata. El restante, gracias a la intervención de un excursionista, logró salvar la vida.

La sinrazón es como un toro

La violencia sobre los animales no sólo se circunscribe a esporádicos actos de vandalismo, pues muchas torturas se amparan en la tradición o los ritos culturales; el toro es el principal objetivo. El símbolo auténticamente español que mejor representa la patria y la bravura nacional en cualquier parte del mundo se ha convertido, paradójicamente, en el principal mártir de las tradiciones. Es acribillado por los lanceros de Tordesillas, llameado con júbilo en Medinaceli, aguijoneado en Coria, ensogado, emborrachado o desollado en cualquier pueblo.

Sin embargo, otras especies animales son también el centro de diversión en ciertas fiestas polémicas que por su brutalidad se han convertido en varias ocasiones en el centro de atención de los medios de comunicación y la opinión pública: pavos, gallos, cabras, cerdos e incluso hormigas son víctimas de sistemáticas vejaciones. Ante tal barbarie, Alfonso Lafora recuerda la necesidad de no claudicar ante ese tipo de violencia que se fundamenta en falacias de laboratorio sobre si es incongruente comerse un chuletón mientras se rechaza que un cazador cuelgue del cuello a sus galgos.

Sólo y sin identidad

Aquello de Él nunca lo haría no ha conseguido convencer a muchos dueños irresponsables, que siguen deshaciéndose fácilmente de sus problemas, aunque estos problemas tengan cuatro patas, hambre y hayan sido fieles compañeros durante años.

El abandono de animales en España está castigado con multas que oscilan entre 300 y los 18.000 euros, sin embargo su ineficacia ha quedado demostrada con informes que manifiestan cómo cada año más de 200.00 animales de compañía son abandonados a su suerte, de los que sólo un 10% logra sobrevivir. Su inevitable muerte se produce por muchas razones, algunas de las cuales ni siquiera se cuentan: rituales, experimentos ilegales, peleas clandestinas... y otras circunstancias sumergidas.

Para combatir el abandono, el autor propone, entre otras medidas, que la Administración y los poderes públicos mentalicen a los ciudadanos mediante campañas informativas, además de establecer medidas para impedir que siga creciendo en las calles el número de seres sin identificación que, además de no poder sobrevivir, pueden suponer un peligro público.