Perro inválido sobrevive gracias a solidaridad de alumnos de escuela rural

Escrito por La Tribuna. Publicado en Relación.

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Pese a sus limitaciones económicas un grupo de alumnos de una escuela internado rural de Los Ángeles, realizaron diversos eventos para ir en ayuda de un perrito atropellado, que producto del accidente perdió la movilidad de la mitad de su cuerpo. Con los recursos compraron un carrito ortopédico, que permite que el can se desplace, salvándolo de esta forma de la eutanasia y convirtiéndolo en el primer perro parapléjico de Los Ángeles




Un verdadero ejemplo de solidaridad y amor por los animales demostraron los alumnos de la escuela internado Santa Isabel, ubicada camino a Santa Clara, sector rural de Los Ángeles, caso que fue dado a conocer a La Tribuna, por la Sociedad Protectora de Animales de nuestra provincia.

Se trata de la historia de “Black” un perro de características amables, pelaje negro, brillante y gran contextura. Desde cachorro acostumbraba a visitar a los alumnos de la escuela Santa Isabel, ya que vivía en una casa aledaña; como es costumbre en los perros pequeños corría tras los niños e intentaba jugar a la pelota cuando estos lo hacían. De esta manera, y gracias a que nunca presentó rasgos hostiles, fue ganándose el cariño de todos los estudiantes e incluso, de los profesores y funcionarios de esta escuela. Al pasar los meses, fue creciendo y como es propio de la naturaleza “Black” se enamoró, una perrita que habitaba en un recinto cercano le quitaba el sueño y ya no acudía tan frecuentemente al colegio, sino que salía de su casa y corría hasta donde su amada. Fue en este acto y al intentar cruzar la carretera cuando fue atropellado, quedando con graves secuelas, la principal de ellas la pérdida total de movilidad en sus extremidades traseras.

Arrastrándose llegó hasta la entrada de la escuela, donde los atónitos alumnos entre llantos y tristeza, intentaron curarlo, le dieron agua y alimento.
Tras esto, decidieron llevarlo hasta su casa, pero la sorpresa fue grande cuando sus dueños con notorio rechazo no quisieron hacer nada por él. Preocupados los alumnos volvieron hasta su escuela y continuaron sus actividades. Sin embargo, tras unos días sin ver a “Black” se inquietaron y comenzaron a llamarlo. Desde lejos escuchaban sus ladridos y llantos, pero no podían verlo.
Los más sagaces iniciaron su búsqueda y lo encontraron tirado en un predio lejano, en una especie de hoyo, sin agua, ni comida. “Cuando lo vimos así realmente no queríamos que sufriera, en un momento pensamos que tal vez habría que sacrificarlo, pero una funcionaria de la cocina tenía un amigo en la Sociedad Protectora de Animales y así hicimos contacto con ellos”, rememoró Verónica Escobar, directora y sostenedora del colegio Santa Isabel.

LA CAMPAÑA

Tras la visita de los representantes de la protectora de animales y ante la negativa de toda la comunidad escolar de que se le practicará la eutanasia, se analizó la grave situación de “Black”, determinándose como única opción un carrito ortopédico que les permitiera desplazarse sin hacerse daño. Como sus dueños no se hicieron cargo, fueron los propios alumnos los que organizaron una campaña para contar con los recursos necesarios para la adquisición de este elemento, un tanto desconocido en nuestra provincia; cuya fabricación debió encargarse a la ciudad de Temuco.

“Con los niños organizamos una rifa, hicimos 80 en total y las entregamos un día viernes, a pesar de todas las dificultades económicas de las familias cuyos niños nosotros atendemos, todos llegaron con su rifa vendida el día lunes, fue increíble, pero no me sorprendió porque nuestros pequeños saben que si entregan amor, recibirán amor y así es con Black”, manifestó la directora.

Con los recursos ya disponibles se comunicaron nuevamente con Hannelore Schriever de la protectora de animales, quién realizó todos los contactos necesarios para el compra del carro, cuyo costo es aproximadamente $60 mil.
Se tomaron las medidas a Black y a los días ya contaba con sus nuevas “patas de reemplazo”, que le permiten continuar jugando y corriendo junto a los niños. “Anda feliz, los chicos lo cuidan y cuando hay días libres para que no quede solo se turnan para cuidarlo y llevarlo a sus casas”, contó orgullosa la sostenedora del establecimiento.

RECONOCIMIENTO


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El hermoso gesto de estos menores y del colegio en su totalidad fue reconocido por la Protectora de Animales, cuya directiva se dirigió al establecimiento para entregar un reconocimiento tanto al colegio, como a Black.
Isabel Monardes, presidenta de la protectora de animales señaló que esta distinción es merecida ya que son pocas las personas que realmente se preocupan por los animales y el caso que conocimos –dijo- es un verdadero ejemplo para los angelinos.

Por su parte, la directora del establecimiento se mostró agradecida por el inesperado reconocimiento. “Me sorprendió gratamente, la verdad no lo esperaba, porque cuando nosotros hicimos esto no esperando un reconocimiento sino porque nosotros realmente queremos a Black (…) él tiene una relación de amor con los niños, todos lo quieren y lo cuidan, desde chiquito que el Black es el ‘chiche’ de acá, y ahora que está enfermito con mayor razón”, expresó.

Agregando que “todos hablamos con él, le hacemos cariño, un palmadita en la cabeza y cuando los niños están en clases, el se echa en la parte de adelante del colegio y espera que toque la campana; el sabe todo, no sé cómo sabe las horas, cuando los niños están en las salas, cuando son los recreos, cuando nos vamos. Él llora cuando nos vamos, el es una persona más acá”.

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Cabe consignar, según los datos entregados por los representantes de la protectora de animales, que luego de comprado el carrito ortopédico para Black se intentó nuevamente que su familia se hiciera cargo, constatándose nuevamente su negativa. Ante esto, los funcionarios del establecimiento de educación, principalmente, su sostenedora asumió la responsabilidad de su cuidado, recalcando que “es mi perro y ya no se irá más de acá”.