Homo sapiens sapiens?

Escrito por Nuria Querol i Viñas. Publicado en Relación.

Recuerdo haber estado repasando la taxonomía de los primates para una clase que impartí en la UAB invitada por la extraordinaria profesora Marta Tafalla y sentir una mezcla de tristeza e hilaridad. No sólo nuestra especie se llama Homo sapiens, sino Homo sapiens sapiens…y nos quedamos tan anchos, ¡por partida doble!

Homo sapiens sapiens?

Recuerdo haber estado repasando la taxonomía de los primates para una clase que impartí en la UAB invitada por la extraordinaria profesora Marta Tafalla y sentir una mezcla de tristeza e hilaridad. No sólo nuestra especie se llama Homo sapiens, sino Homo sapiens sapiens…y nos quedamos tan anchos, ¡por partida doble! No tengo aún muy claro si quienes lo decidieron vivían en un mundo de color rosa o eran unos cínicos recalcitrantes. Dudo que nadie crea que no seamos la especie más cruel que habita el planeta, como bien dice el ilustre psiquiatra Dr. Luis Rojas Marcos, el hombre es el único animal que es cruel por diversión, a diferencia del resto de los animales, que matan por necesidad. Nuestra concepción de la naturaleza, desgraciadamente empañada por aberraciones como las postuladas por Descartes y compañía, según la cual los animales no humanos son pequeños autómatas, máquinas sin capacidad de sentir, ha facilitado la desensibilización de la humanidad y la explotación despiadada de otros seres cuyo único pecado es no pertenecer al grupo dominante. Tengamos en cuenta que esa misma base ignorante de despojar de capacidades cognitivas y emotivas, ha servido para abusar de las mujeres, los indios americanos, los negros, y cualquier otro colectivo que se nos antoje diferente. Por fortuna, a lo largo de la Historia siempre ha habido personas que se han sentido no superiores sino diferentes a los otros animales, y han celebrado esa diferencia disfrutando de una convivencia pacífica y armoniosa. Y es que el hecho de plantearnos que nuestra vida, como sugiere Jeremy Rifkin, es sólo una existencia paralela a otras vidas de otros animales, los cuales también tienen sus intereses, sentimientos, derechos, igual que nosotros, supone una renovación en la concepción del mundo y las relaciones que establecemos con otros seres. Según los pioneros en el movimiento de los derechos de los animales, el siglo XXI será en el que se produzca esta profunda y necesaria revolución…y como todas las revoluciones, surge de los ciudadanos, de la unión poderosa de mentes y corazones con el fin de mitigar el extraordinario sufrimiento que infligimos a seres inocentes. Y, puestos a soñar, quizá también seamos capaces durante este siglo de mirar nuestra esencia para poder extender la empatía y el respeto hacia todos los seres vivos…quizá entonces cambiemos nuestra denominación taxonómica por Homo humilis u Homo benigno.

 

“Toda la oscuridad del mundo no puede apagar la luz de una simple vela”

Anónimo

 

Núria Querol i Viñas

Miembro de Honor de Prodean-Bahía de Cádiz