Terapeutas sin bata blanca

Escrito por Nuria Querol i Viñas. Publicado en Relación.

El modelo de interacción humano-animal se utiliza en los programas de educación humanitaria para enseñar a los niños valores como la empatía, la responsabilidad, la comunicación, el amor incondicional, o bien en personas que necesitan recuperar su autoestima y la confianza en la sociedad.

http://www.isabelsalama.com/Animales%20y%20residencias%20penitenciarias.htm

TERAPEUTAS SIN BATA BLANCA

 La Terapia Asistida por Animales tiene como base la interacción con animales de diferentes especies con el fin de estimular física, psíquica y socialmente a los pacientes; a pesar de que siempre tendemos a pensar en delfines y caballos, casi cualquier animal puede formar parte de una terapia, desde gatos y perros, a conejos, aves, etc. Esto se debe a que la base fundamental que conecta al paciente con el animal, cualquiera que sea su especie, es la misma en todos los casos. Este mecanismo psicológico de relación con los animales se presenta en la mayoría de nuestras interacciones cotidianas con ellos, no sólo en el caso de las terapias, y cabe destacar que estos procesos psicológicos comunes pueden actuar en el desarrollo de la socialización en los niños o en personas marginadas que se han visto apartadas de la sociedad.

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The Prison PUP program en Massachussets, donde los presos entrenan a los perros que ayudarán posteriormente a personas con minusvalías físicas.

El modelo de interacción humano-animal se utiliza en los programas de educación humanitaria para enseñar a los niños valores como la empatía, la responsabilidad, la comunicación, el amor incondicional, o bien en personas que necesitan recuperar su autoestima y la confianza en la sociedad.

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Debido a que los animales son tan importantes para los niños y porque son seres vivos, como nosotros, podemos utilizar su interacción con ellos como modelo de cómo actuar hacia otras personas. Los niños hacen lo que ven que hacen sus amigos, familia, profesores, y otras personas de su entorno. Cuando los niños ven a personas tratando animales de manera cariñosa y respetuosa, es más probable que ellos traten de ser amables con los animales también. A través de repetidas interacciones compasivas hacia los animales, los niños aprenden normas sociales importantes como el compartir y el respeto hacia otros.

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Los animales proporcionan la oportunidad de construir autoestima y habilidades sociales porque muchas especies responden inmediatamente al afecto y la atención, recompensando así el esfuerzo del niño: y los animales no critican ni se burlan. Su aceptación sin crítica es lo que el niño necesita para crecer como adultos cariñosos y compasivos. El modelo humano-animal es la base educacional fundamental para establecer patrones de conducta sanos entre humanos, como incluso ha afirmado recientemente el ex agente del F.B.I. y creador del programa V.I.C.A.P., Robert K. Ressler, en su clase magistral en el Centro Reina Sofía en Valencia. Como ha constatado Ressler a lo largo de su carrera estudiando a los más famosos asesinos en serie (desde Richard Trenton Chase a Jeffrey Dahmmer y Ed Kemper-para más información ver Dossier Asesinos en Serie de Xplora del mes de Diciembre 2003) y la mayoría de sociólogos y otros científicos, el aprendizaje constituye una parte muy importante en el desarrollo del comportamiento violento. Por lo tanto, uno de los mayores retos para crear una sociedad más pacífica y solidaria es proveer buenos modelos de comportamiento social no violento. Los niños expuestos a comportamiento cooperativo, solidario, que son tratados con cariño, es más probable que actúen así cuando crezcan.

El contacto con un animal y la interacción con éste provee beneficios terapéuticos que van desde el alargamiento de la expectativa de vida, hasta la reducción del estrés y de la presión sanguínea, los pacientes deprimidos vuelven a sonreír, se estimula a las personas con timidez patológica, ayudan a controlarse a una persona con un trastorno de control de los impulsos...

Pero quizá el punto clave de la interacción con los animales (ya sea en la cotidianeidad o en terapéutica) reside en que nos ayudan a aceptarnos tal como somos. Los animales no nos juzgan, no se burlan de nosotros, no son crueles y nos riñen ni castigan, no les importa si tenemos sobrepeso, no somos simpáticos, no somos inteligentes o no tenemos éxito en la vida. Los animales nos aceptan e incluso nos emiten señales de ánimo cuando no nos encontramos en el mejor momento. Esta aceptación crea un feedback positivo según el cual las personas van sintiéndose cada vez más aceptadas, aumenta su autoestima y empiezan su camino hacia la recuperación en compañía de su especial terapeuta.

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.. López compara su pequeña celda con Matilda, su cachorra de 4 meses que él ha criado en el Correccional.

FOTOS BY MELANIE STETSON FREEMAN - STAFF

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Rosevelt Lewis Jr. con Joshua "El me recuerda y hace sentir que aún soy un ser humano", afirma Mr. Lewis.
FOTOS BY MELANIE STETSON FREEMAN - STAFF

Un caso conmovedor e ilustrativo de las posibilidades que nos ofrecen las terapias con animales es el de un preso convicto por asesinato y otros delitos violentos en Sudáfrica. En su historia personal destacaba el hecho de su gran sensación de soledad, de rechazo por parte de la sociedad y de una profunda desconfianza y resentimiento. Aceptó entrar en un programa de educación humanitaria promovido por la Humane Education Trust, donde empezó una terapia en la que debía cuidar de una cría de loro. Cuando él se dio cuenta de que ese ser indefenso dependía de sus cuidados empezó a desarrollar el sentido de la responsabilidad, mejoró su autoestima ya que se sentía importante para ese pequeño polluelo al cual debía alimentar con biberón. Al final del programa, volvía a recuperar su mellada sonrisa y a confiar en la gente, sus ojos brillaban cuando declaraba a las cámaras que el haber cuidado de un pequeño animal y de haberse sentido importante para él, le hizo recuperar la confianza en las personas y se había dado cuenta de los valores positivos que él portaba, “me siento mejor persona” afirmó con esperanza en su nueva vida. En el maravilloso libro de Milan Kundera, “La insoportable levedad del ser”, se dedican unas reflexiones a la relación tan especial que establecemos con los animales y que ilustra con una exquisita sensibilidad, la pureza y la bondad que la caracteriza, y la extraordinaria capacidad que desarrollamos de sacar lo mejor de nosotros mismos, incluso cuando somos desconocedores de estas cualidades.

Núria Querol i Viñas


La verdadera bondad humana, con toda su pureza y libertad, puede ponerse en primer plano sólo cuando su recipiente no tiene poder. El verdadero examen moral de la humanidad, su examen fundamental (que yace enterrado profundamente lejos de la vista consiste en su actitud ante esos que están a su merced: los animales.

Milan Kundera, extracto de "La insoportable levedad del ser"