William Klein: "Prefiero a los animales"

Escrito por Nuria Querol i Viñas. Publicado en Relación.

Somos capaces de toda crueldad, prefiero a los animales; no tengo confianza en las personas. ¿Qué aprendí? Que siempre habrá sorpresas y que la mayoría serán negativas.
http://www.lavanguardia.es/web/20050921/51193436558.html
 

WILLIAM KLEIN, FOTÓGRAFO, CINEASTA Y PINTOR
"Prefiero a los animales"

Tengo 76. Nací en Nueva York y vivo en París. Estoy casado y tengo un hijo. Todas las mañanas en el colegio repetíamos: "Yo soy fiel a la bandera y a esta República cuyos valores son la libertad y la justicia para todos"; esto nunca se ha conseguido en América. Estoy licenciado en Historia del Arte. Soy ateo. Expongo en el MNAC

IMA SANCHÍS - 21/09/2005


- ¿Qué ha buscado en su vida?

- A través de mi trabajo como cineasta y fotógrafo he querido denunciar la injusticia. Sé que parece un deseo piadoso, pero es real. La vida es muy dura y difícil y me parece que hay que hacer lo posible para que las personas puedan vivir.

- Un objetivo un poco frustrante.

- Desde que tengo capacidad para razonar, desde los 10 años, creo que en mi país estamos robando y expoliando; he intentado trabajar contra eso y he querido revolucionar el estilo de contar. Un gran proyecto, sí, ja, ja.

- No es muy habitual tener conciencia de la injusticia a los 10 años.

- Una vieja herencia judeocristiana. Mi libro New York, que realicé a los 25 años, es una denuncia del sueño americano. Yo fotografié a los marginados de ese sueño y mis compatriotas nunca me lo han perdonado.

- Lo hizo con bastante humor.

- Humor negro judío, capaz de bromear a las puertas de los campos de concentración.

- ¿Padres judíos ortodoxos?

- Sí, fundamentalistas, opresivos, interesados únicamente por el dinero y racistas. Vine a Europa para escapar de mi familia.

-... Apuntándose al ejército.

- Sí, y fue todo muy extraño porque estuve en la ocupación alemana, pero como mis superiores vieron que había estudiado Historia del Arte, me encargaron la vigilancia de los historiadores que seleccionaban las obras robadas por los nazis. Era un simple soldado que dormía en una gran habitación en el Museo de Munich entre obras de arte.

- ¿Se quedó en París?

- Volví a Nueva York ocho años después para hacer New York, el diario fotográfico de mi regreso. No tenía experiencia con la cámara, pero tenía la edad en la que uno cree que puede hacer cualquier cosa.

- Vio las consecuencias del holocausto...

- Para los judíos, odiar a los alemanes era algo normal, no había que hacer un gran esfuerzo: crecimos y fuimos educados en eso. Ese odio ha permanecido en mí hasta hoy, aunque sepa que los alemanes han cambiado y los jóvenes no son responsables.

- ¿Qué ha aprendido del ser humano?

- Somos capaces de toda crueldad, prefiero a los animales; no tengo confianza en las personas. ¿Qué aprendí? Que siempre habrá sorpresas y que la mayoría serán negativas.

- En su vida habrá encontrado gente en la que confiar...

- Al segundo día de llegar a París como soldado vi a la mujer más guapa del mundo.

- ¿Y?

- Paré la bicicleta y le pregunté: "¿Dónde se encuentra la escuela de Bellas Artes?", ella comenzó a indicarme, pero yo la interrumpí: "¿Qué hace usted esta noche?". Es mi mujer desde hace cincuenta años. Yes un ser humano en el que confío, un ser humano ideal.

- ¿Por qué?

- Tiene todas las cualidades. Verá, el primer atentado terrorista en París sucedió frente a nuestra casa, en un restaurante universitario al que iban jóvenes judíos. Estábamos desayunando y los trozos de terraza volaron hasta nuestro balcón. Yo fui a buscar mi cámara, pero mi mujer bajo rápidamente y arrastró a un muchacho que había caído delante de la puerta y estaban pisoteando.

- ¿Le salvó la vida?

- Con toda seguridad hubiera muerto. La madre del muchacho, una judía con 12 hijos, le dijo a mi mujer: "Tú eres mi hija número 13". Se convirtieron en nuestra familia.

- ¿Pero...?

- Pero un día nos pusimos a hablar de las matanzas en los campos de refugiados en Sabra y Chatila. Mi mujer y yo comentamos que Sharon había consentido una masacre. Entonces aquellas personas que eran nuestros mejores amigos ya no quisieron hablarnos más. Ésta es una historia típica del ser humano que se repite una y otra vez.

- En su madurez, ¿volvió a tener relación con sus padres?

- Mi hijo es mi mejor amigo. Pero la relación con mis padres se acabó antes de que me fuera a París. Nunca hemos podido hablar con sinceridad y comprensión, ¿y usted?

-...

- Las buenas relaciones son escasas, así que yo me felicito por la relación que tengo con mi hijo, estoy muy orgullo.

- Entonces, cincuenta años de amor ¿es cuestión de suerte?

- Encontrarla fue la suerte. Luego hay pruebas de amor todos los días que hay que superar; el amor continuamente cambia, pero siempre hay algo que permanece. A usted, ¿cómo le va?...

- ¿Qué admira usted?

- Mohamed Ali es el máximo representante del sueño americano, pero fue denostado. Rechazó honores y dinero por no traicionar sus ideales, y eso es una rareza. Durante la guerra de Vietnam muchos profesores se manifestaron en contra; en cuanto la universidad les dijo: "Vas a perder tu plaza", callaron.

- ¿Y a usted le han perdonado?

- No. Expongo en los mejores museos del mundo, ahora en el Beaubourg de París, pero la embajada americana jamás me ha invitado a ningún acto. Es realmente mezquino.

- Lleva medio siglo observando, ¿hemos mejorado en algo?

- Los americanos hacen sus aniversarios del 11-S y se repiten: Somos formidables.Pero cuando ocurrió la catástrofe no fueron solidarios, como no lo han sido con Nueva Orleans. En el terremoto de San Francisco de 1906 la ayuda fue inmediata. En mi país la gente se ha vuelto más egoísta y estúpida.

- ¿Qué es lo más importante que ha oído?

- Cada vez que mi mujer me dice te amo.