Ensayos con animales, la polémica crece en Europa

Escrito por Ladyverd.

Un estudio publicado a finales de agosto de 2009 y comentado por la revista online “Nature” pone de manifiesto los costes económicos y de vidas de animales que supondrá la aplicación de la normativa REACH, cuyas previsiones, según él, quedan muy por debajo de la realidad.

Los bienes de consumo que se encuentran en el mercado contienen más de 100.000 sustancias químicas sintéticas. En 1981, EEUU y la Unión Europea introdujeron un completo sistema de evaluación de seguridad de todos los productos químicos que se destinaran al mercado. Sin embargo, las sustancias químicas ya existentes en el mercado representan el 97% de la totalidad de los químicos que usamos hoy en día, y 99% del volumen total de producción. Estas sustancias “antiguas” requieren pasar unos controles de seguridad. Durante la próxima década, la normativa europea del año 2006 sobre  Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias y Preparados Químicos (REACH) pretende establecer el nivel de toxicidad de todas las sustancias químicas vendidas en Europa en cantidades superiores a una tonelada anual.

El informe de los investigadores químicos Thomas Hartung y Costanza Rovida, publicado a finales de agosto de 2009, afirma que los legisladores han subestimado los recursos necesarios para cumplir este enorme reto: a finales de 2008, ya se habían inscrito 65.000 empresas con 140.000 sustancias, en lugar de las 27.000 empresas y 29.000 sustancias que se habían previsto. Del mismo modo, REACH había previsto finalizar las pruebas hasta el año 2018. Sin embargo, con una media en las pasadas decadas de 200 a 300 pruebas anuales, el objetivo parece inalcanzable. Durante el proceso de negociación de REACH, entre 2001 y 2005, se llevaron a cabo diversas estimaciones de los costes que implicaría la aplicación de la normativa, tanto desde el punto de vista económico como de vidas de animales. Oficialmente, la Unión Europea se basó en las estimaciones aproximadas de 1.600 millones de Euros y 2,6 millones de animales. Estas estimaciones se basan en las tasas de producción de sustancias químicas de 1991 a 1994. Según los investigadores, sin embargo, para cumplir los objetivos marcados por la legislación europea REACH, sería necesario el sacrificio de 54 millones de animales vertebrados (20 veces más que los estimados) y una inversión económica de 9.500 millones de Euros (6 veces el presupuesto estimado inicialmente).

“La toxicología reglamentaria no posee ni los métodos de alto rendimiento ni las técnicas alternativas a la experimentación animal para alcanzar el objetivo”, afirman los científicos, que apelan a una moratoria sobre las pruebas de toxicología de la reproducción (la mayoría de test realizados con animales) hasta que no se aprueben las alternativas.

Thomas Hartung fue director del Centro europeo para la validación de métodos alternativos, un laboratorio de la Comisión europea. Actualmente es copresidente del Séptimo Congreso Mundial sobre las alternativas al uso de animales en las ciencias de la vida, que se está celebrando en estas fechas en Roma. Thomas Hartung es partidario de revolucionar la toxicología mediante alternativas a las pruebas con animales. .

El argumento de Thomas Hartung es similar al de la industria química: ambos coinciden en que la propuesta de REACH es irrealizable y resulta demasiado cara. Para el director general de la Agencia francesa de seguridad alimentaria del medioambiente y del trabajo (Afset), Marin Guesperau, “La cuestión del coste da lugar a diferentes lecturas. Pero Europa estima en 50.000 millones de euros los beneficios alcanzados en treinta años, a razón del número de muertes humanas que se han evitado”.

Por su parte, la Comisión Europea responde a las conclusiones del artículo de Nature. Según su portavoz, Ton Van Lierop, el número de sustancias registradas será muy similar a las previsiones iniciales: 30.000 productos. En lo referente a las pruebas con animales, la Comisión afirma que su deseo es limitarlos. Para ello, incitará a las empresas a que compartan sus datos y fomentará la puesta en práctica de pruebas alternativas que no requieran animales. “Las pruebas no son imperativas antes del registro definitivo de los productos. Se trata de proponer un método de evaluación para que, acto seguido, la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) valore si es o no necesario realizar las pruebas”.

Por su parte, la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) afirma que el análisis publicado por Nature es «inexacto» ya que multiplica por seis el número de animales necesarios. Sin embargo, la Agencia reconoce que harán falta 9 millones de animales, y no 2,6 como se previó en 2004. Para la ECHA, los costes ascenderán a 1.300 millones y no 9.500 como afirman los cientificos en su estudio.

La industria química es más bien prudente a este respecto. Según Catherine Lequime, responsable de REACH en la Unión Francesa de Industrias Químicas, "Aún no disponemos del inventario de los datos toxicológicos, gracias al que nos será posible determinar de forma más exacta cuántas pruebas con animales son necesarias".

Thomas Hartung mantiene su postura: “Me gustaría que me demostraran dónde fallan nuestras cifras. Como toxicólogo, deseo que REACH sea un éxito, pero no quiero que simplemente se rechacen nuestros cálculos”.
La polémica surgida a raíz del artículo de Nature aportará valiosos argumentos a las organizaciones de defensa de los animales, que ya se han manifestado a favor de los autores del informe. Según explican estas organizaciones, las obligaciones introducidas por el REACH “podrían traducirse en muertes y sufrimientos inútiles para más de 4 millones de animales”. Y añaden que la mecánica del REACH incitará a la industria a efectuar “pruebas preventivas” con el fin de alcanzar los plazos, y no como último recurso, que es lo que estipula el reglamento europeo.

El informe de Hartung y Rovida es un llamamiento a una moratoria sobre los requisitos necesarios para llevar a cabo pruebas sobre el sistema reproductor en dos generaciones de animales. Según el estudio, estas pruebas sobre dos generaciones son las responsables del mayor incremento en costes económicos y vidas de animales. La Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD) está trazando unas directrices sobre cómo realizar las pruebas de toxicidad sobre una sola generación, de forma que solamente haya que llevar a cabo pruebas en dos generaciones en casos excepcionales.
Esta organización se reunirá en octubre para discutir las materias técnicas más relevantes, incluyendo el desarrollo de pruebas adicionales. El borrador de las nuevas directrices de presentarán en marzo de 2010 para su aprobación, tras la que serán publicadas en septiembre de 2010.

Más información

Artículo de Nature