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24 Enero 2010
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Opinión

Me llega por Internet una de esas tÃpicas presentaciones con música y fotos. La mayorÃa de estos trabajos me parecen pringosamente cursis y bastante penosos, pero éste está bien hecho. Proviene de Cádiz, lo firma una tal MarÃa Larissa y es muy sencillo: una serie de estupendas fotos de fauna salvaje y unas cuantas frases de personajes ilustres sobre los animales. Son unas citas en general bien escogidas, y algunas me parecieron especialmente agudas. Como ésta del escritor francés Anatole France: "Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida".
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ArtÃculo completo en El Pais.
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France, premio Nobel en 1921, era un hombre pródigo en dichos memorables. Yo suelo citar estas palabras suyas: "¿Cuál es la frase más bella? La más corta". Y ahora mismo recuerdo otra sentencia de France que me encanta: "La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia". Sin embargo, no conocÃa esa reflexión sobre los animales, y cuando la he leÃdo me ha impresionado. Ha sido como reconocer algo que yo ya intuÃa, pero que no sabÃa de manera consciente porque no habÃa sido capaz de expresarlo. France lo dijo por mÃ, y ahà me enteré de lo que me pasaba. Esa es la maravilla de la comunicación humana, ese es el milagro de los buenos escritores: resulta que sus palabras nos explican nuestra propia vida. Siempre me han gustado los animales, pero no convivà con uno (no amé a uno) hasta hace más o menos treinta años, que fue cuando tuve a mi primer perro. Y sÃ, Anatole France tiene razón: a partir de aquel momento, algo se despertó en mÃ. Algo que yo ignoraba se hizo presente. Fue como desvelar una porción del mundo que antaño estaba oculta, o como añadirle una nueva dimensión.
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Convivir con un animal te hace más sabio. Contemplas las cosas de manera distinta y llegas a entenderte a ti mismo de otro modo, como formando parte de algo más vasto. El famoso naturalista David Attenborough me dijo en una entrevista que uno de los momentos más intensos y conmovedores de su existencia fue cuando se encontró en mitad de la selva de Ruanda con un gorila de las montañas, un enorme espalda plateada, y los dos se miraron a los ojos y se reconocieron, por encima del abismo de las especies. En esa mirada cabe el Universo. Esto no quiere decir, naturalmente, que todos los amantes de los animales sean, por el mero hecho de serlo, gente maravillosa. De todos es sabido que Hitler adoraba a los perros y que sentÃa mucha más angustia ante la agonÃa de una langosta en la cacerola (en el Tercer Reich hubo leyes que prohibÃan cocer vivos a los crustáceos) que ante el gaseamiento de un niño judÃo. Y es que el ser humano es una criatura caótica y enferma, capaz de contradicciones de este calibre. Pero lo que sà parece cierto es lo contrario: que los individuos que son crueles con los animales son muy mala gente. De hecho, una investigación multidisciplinar que se hizo en Escocia hace algunos años demostró que la mayorÃa de los sujetos que habÃan sido denunciados por maltrato animal habÃan cometido también crÃmenes violentos contra otras personas. el animalismo, en fin, que es como se denomina el movimiento en pro de los derechos de los otros animales, es un producto moral e intelectualmente refinado. Quiero decir que la conciencia animalista forma parte del proceso de civilización, y que cuanto más culta y democrática sea una sociedad, menos cruel será con todos los seres vivos. "Un paÃs, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales", decÃa atinadamente Mahatma Gandhi (frase también incluida en la presentación de Internet).
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La España actual, que tanto alardea de modernidad, sale muy mal parada si la juzgamos siguiendo el dictamen de Gandhi: seguimos siendo bárbaros, seguimos siendo feroces. ¿Para cuándo la Ley Nacional de Protección Animal, que ha sido reclamada por casi un millón y medio de firmas, que el PSOE llevaba en su programa electoral y que sigue en el limbo de las promesas incumplidas? Déjame que te diga una última cita del trabajo de la gaditana. Pertenece a George T. Angell, un abogado estadounidense del siglo XIX que fue uno de los pioneros en la lucha animalista, y dice asÃ: "A veces me preguntan: ¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando de la amabilidad con los animales cuando existe tanta crueldad hacia el hombre? A lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raÃces". SÃ, hay que trabajar en las raÃces si de verdad aspiramos a ser un poco mejores.
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http://www.elpais.com/articulo/portada/Amar/animal/elpepusoceps/20100124elpepspor_15/Tes





Xonxa
Nada que ver con la trapichera interpretación de Cercas (en el mismo medio, también hoy) del libro de Coetzee "Elvis Costello" en defensa de la tortura taurina. ¡Cuánta bajeza!
Xonxa
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