Respuesta a Manuel Trallero:

Escrito por Núria Querol.

¡No es chulo ni nada Manuel Trallero, que cuando se equipara con un asesino, lo hace nada más y nada menos que con uno de los más legendarios y no con un sacamantecas de tres al cuarto! Aunque quizá no sea fruto del ego o del azar, sino del paralelismo entre las actividades del “Destripador” (pues eso, destripar) y lo que sucede en las plazas y pueblos de España (el “arte” de destripar animales).

 Soy un asesino

MANUEL TRALLERO

SOY UN ÉMULO DE Jack el Destripador por el simple hecho de querer ver torear a José Tomás

Me permito la libertad de comunicarles que están ustedes leyendo a un asesino, así que a partir de este momento es de su estricta responsabilidad seguir con la lectura o no de esta pieza que no pasará de ninguna de las maneras a la historia de la literatura universal pero que puede dejar sus manos teñidas de sangre. En fin, que pretendía acceder a la plaza de toros Monumental de Barcelona cuando una señora o señorita me soltó a bocajarro que yo era un asesino. La verdad es que una vez repuesto del susto inicial me vino a la memoria aquella frase de Thomas de Quincey, en su obra Del asesinato considerado como una de las bellas artes,según la cual "si uno comienza por permitirse un asesinato, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente".

Así que soy un émulo de Jack el Destripador y de otros conocidos criminales por el simple hecho de querer ver torear a José Tomás. Mi afición taurina es liviana, escuálida, sin mayor conocimiento de causa, y se basa en un principio filosófico - por llamarlo de alguna manera- que podría enunciarse diciendo que a mí me gusta hacer lo que me da la realísima gana. Es decir, que quien ha hecho más por mi afición taurina ha sido Esquerra Republicana, y el señor Portabella en particular, y quien me ha hecho abominar de mi condición de aficionado taurino ha sido precisamente la empresa Balañá, la primera empresa taurina, manifiestamente antitaurina. Cosas ambas, que obviamente sólo pueden suceder en Barcelona.



Junto con otros diecinueve mil criminales más, reunidos con el único motivo de hacerle compañía al ínclito Boadella, entre los que se podían contar asesinos tan notorios como Joan Manuel Serrat o Joaquín Sabina, participé en un asesinato, mientras que comerse un solomillo de ternera debe de ser una prueba irrefutable de amor por los animales. Es decir, que mi afición a los corridas de toros, prácticamente inexistente, se ha visto justificada por aquella señora o señorita que ha tenido la amabilidad de compararme con los autores del 11-S o el 11-M o con los miembros de la banda terrorista ETA. A partir del día de la fecha, tenga la absoluta certeza de que nome pienso perder ni una sola corrida, porque a un servidor de ustedes sólo su señora madre, y tan sólo ella, le dice lo que tiene que hacer y lo que no. Me parece estupendo que haya detractores de las corridas de toros y que puedan manifestarse y decir exactamente lo que les venga en real gana, pero mientras pueda decidiré yo lo que me gusta o aquello que no. No fuera o fuese como ocurrió en la Alemania nazi, que a los capitostes del partido les cayó mal la armónica y prohibieron su uso por antipatriótica.

Por lo visto ya nadie se acuerda de cuando se iba a la puerta del Liceu a tirar botes de pintura sobre los abrigos de pieles y a insultar a quienes asistían a una representación de Rigoletto.

La vida da muchas vueltas, casi tantas como los correbous de Tarragona, donde espero ver las mismas manifestaciones que frente a la Monumental de Barcelona. ¿O lo que en Barcelona es asesinato en Tarragona es tradición? Tendría gracia, mucha.

 


  RESPUESTA A "SOY UN ASESINO"

 

¡No es chulo ni nada Manuel Trallero, que cuando se equipara con un asesino, lo hace nada más y nada menos que con uno de los más legendarios y no con un sacamantecas de tres al cuarto! Aunque quizá no sea fruto del ego o del azar, sino del paralelismo entre las actividades del “Destripador” (pues eso, destripar) y lo que sucede en las plazas y pueblos de España (el “arte” de destripar animales). Por otra parte,  no va mal encaminado al relacionar (aunque sin querer, por supuesto) la criminalidad y el asesinato a ser cómplice de la crueldad hacia los animales.  Desde hace más de 40 años que recogemos datos sobre la relación que existe entre la violencia hacia los animales y un mayor riesgo de comisión de actos violentos interpersonales y las conclusiones, aunque obvias, son tajantes: maltratar animales va ligado a mayor comisión de delitos violentos. A mi me vino otra frase a la cabeza, pero de un exagente especial del FBI: “La crueldad hacia los animales no es una válvula de escape inofensiva en un individuo sano: es una señal de alarma”. Desgraciadamente, aún existen determinados tipos de maltrato a los animales que están amparados institucionalmente (y subvencionado por los contribuyentes) como son las ominosas corridas de toros.  Bien libre es el señor Trallero de decidir lo que le gusta o no, pero no estamos hablando de inclinarse por una tarta Sacher o una crema catalana, sino de tener la sangre fría de aplaudir y festejar la tortura, agonía y muerte de un animal. No se engañe, Trallero, nos importan un bledo sus gustos personales, si se disfraza de dominatrix o si participa en concursos Jackass, pero cuando sus gustos (o los de quien sea) incluyen la tortura de un animal, ya hablamos de algo más serio, ¿no le parece? Si su decisión de acudir a las corridas se basa en una pataleta pueril “ahora-hago-lo-que-me-da-la-gana-y-lo-contrario-de-lo-que-tú-me-dices”, permítame que, siguiendo su no razonamiento lógico, le anime a ir a las corridas...debo suponer que, en consecuencia con su endeble argumento, abrazará el antitaurinismo más recalcitrante.

Dra. Núria Querol i Viñas

Médico y Bióloga

Fundadora de GEVHA