Corridas de toros y peleas de gallos son maltrato animal

Escrito por La Jornada.

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 “México tiene muchas otras prioridades antes de formar toreros, ¿realmente esto es lo que necesita el país?”

En su visita por Aguascalientes, Núria Querol Viñas, médica, bióloga especialista en biología celular y genética y biosanitaria, experta en temas sobre tratamiento de la violencia familiar e intervención educativo-terapéutica asistida con animales y fundadora del Grupo para el Estudio de la Violencia Hacia Humanos y Animales, platicó con La Jornada Aguascalientes un poco de lo mucho que se ha hecho y se puede hacer a favor de los animales.

Esta activista animal ha logrado un equilibrio en su vida para involucrarse tanto a nivel profesional como personal en el tema de la violencia animal y todo lo que incluye este mal hábito.

Como científica, ha abogado por una ciencia sin crueldad con métodos alternativos que no incluyan la experimentación con animales. En su faceta de tratamiento de las víctimas de violencia, ha abundado en el conocimiento del vínculo que existe entre el maltrato hacia los animales y la violencia interpersonal.

Explicó que hay una estricta asociación entre el maltrato animal y el trastorno de conducta como antesala del trastorno antisocial de personalidad, aunque aquí el trastorno de conducta es utilizado para menores, ya que aún no se puede hablar de trastorno de personalidad por el poco tiempo que se ha presentado.

Otras de las afecciones asociadas al maltrato animal es la psicopatía, pero entendida como una persona impulsiva, poco reflexiva, carente de empatía con total desprecio por las vidas de otros seres vivos y que finalmente lo único que quiere es conseguir sus medios a costa de quien sea.

Estas asociaciones se dan a nivel de salud mental, pero también a nivel criminológico, destacó haber observado, sobre todo, el crimen violento, que está asociado a historias con antecedentes de maltrato de animales, “el 46 por ciento de los asesinos en serie admiten haber maltrato a los animales”.

Uno de los ítems diagnósticos del trastorno de conducta se sitúa alrededor de los seis a ocho años de edad, “es un indicador grave como conducta antisocial”, por lo que cuanto más tarde se intervenga, será peor el pronóstico de estos menores, ya que los síntomas de la expresividad serán más severos y con mayor violencia.

Tratamiento

Para un resultado favorable se requiere un tratamiento especial e individualizado. La especialista indicó que desde su experiencia, una terapia cognitivo-conductual, además de uno sicológico, para maltratadores de animales es la base de todo tratamiento optimista. Esto es algo que han empezado a hacer en Estados Unidos tanto en mayores como menores de edad.

Núria Querol aseguró que ya se están incluyendo estas terapias en las penas de maltrato hacia los animales, en que además de la privación de libertad y la sanción económica, se incorpora este tipo de tratamiento sicológico especial, “creemos que es importante que el maltrato hacia los animales y otras formas de violencia estén tipificados como delitos, pero también debemos buscar más allá de la ley”, y refirió que se deberá ir por otras vertientes de reincorporación social, más allá de condenar al delincuente con castigo físico o legal.

Para la especialista, es necesario hacer que el delincuente se dé cuenta del daño que ha causado, para que pueda remendarlo con buenas acciones, “la justicia reintegrativa es muy importante”.

Asimismo, los medios de comunicación forman parte fundamental en el trabajo de concientización animal, para elevar la voz de todas las víctimas, “si no doy a conocer todo lo que he visto, e informo las soluciones, ese sufrimiento se va a quedar sin salida”. Por ello invitó a toda la ciudadanía a aportar “su granito de arena”.

Querol Viñas agregó que es de vital importancia la educación, es decir, acercarse a las escuelas para concientizar a los niños con la educación humanitaria en el respeto por las otras formas de vida, por el medio ambiente y por las otras culturas, “sólo así haremos niños con mentes más abiertas y más compasivos”.

En su opinión, la sensibilidad de los medios de comunicación ha cambiado en los últimos tiempos de manera abismal, ya que hasta hace muy poco, los delitos y problemáticas ambientales y sociales de desigualdad de género, sexual o animal no estaban muy presentes en los medios, lo que ahora se lleva con gran aparición a través del debate.

Corridas de toros y peleas de gallos

Lo que ha sucedido en Zacatecas con el tema de las peleas de gallos ha sido una situación contraria a la ética, ya que las personas que decidieron unilateralmente declararlas como patrimonio cultural están desvinculadas de las preocupaciones reales de los ciudadanos, “la sociedad está en contra, tiene además muchos otros problemas” que no son atendidos debido al mismo discurso de siempre: la falta de recursos. Sin embargo, la mayoría de estos festejos, escuelas taurinas y peleas de gallo están subvencionados con dinero público, “creo que México tiene muchas otras prioridades antes de formar toreros, ¿realmente esto es lo que necesita el país?”.

Para la doctora, si hubiera un mínimo de decencia moral en los gobernantes se invertiría ese recurso en causas sociales y en las necesidades reales de los ciudadanos.

En el tema de las corridas de toros, confesó que puede entender que para alguien sea cultura o arte, sin embargo, aquí la cuestión no es de gustos, sino de un punto más elevado, al campo de la ética y de la legalidad.

“Ya se están prohibiendo corridas de toros en municipios que se declaran antitaurinos”, esto para todos los activistas es un comienzo importante. Cataluña es uno de ellos, mientras que en Sevilla, aunque no lo parezca, ya existe un gran movimiento antitaurino. Las encuestas que se realizan a nivel poblacional arrojan que entre el 70 y 80 por ciento de las personas están en contra de las corridas de toros y de todo maltrato animal en general, “es que ninguna persona que realmente esté sana sicológicamente puede estar a favor del maltrato animal”.

El problema de este espectáculo es que lo han vendido a la sociedad como una celebración de la entidad, que no se puede cambiar, sin embargo Núria Querol aseguró que se tiene que avanzar en el tiempo, revisar las tradiciones y trabajar en cambiar aquéllas que dañan o perjudican a algo o a alguien.

Si se continúa trabajando, llegará un momento en que nadie tolerará estos actos de “salvajismo”, como los llamó la especialista. En el contexto internacional, actualmente sólo ocho países aceptan las corridas de toros, “cada vez la condena social es mayor”, puesto que más que declararse como patrimonio cultural, se etiqueta al espacio como un lugar de salvajes.

Al consultar a veterinarios que saben del tema, como la Sociedad de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia, ellos hacen una descripción de toda la agonía que pasa el toro a lo largo del espectáculo, “es realmente espeluznante”; cada instrumento está diseñado para ir eliminando al animal poco a poco, debilitándolo hasta que muere asfixiado, “es una muerte que ninguno de nosotros quisiéramos vivir”, por lo tanto, de cualquier forma que se observe, las corridas de toros son un caso de maltrato animal.

Foto: Gerardo González

Artículo original: La Jornada