Crueldad con los amigos más fieles

Escrito por Sur.es.

No es casualidad que le hayan bautizado como Marlon Brando. Percha no le falta. Es atlético, como el actor en sus años mozos. También se le adivina un pelo brillante y negro que sus cuidadores se afanan en recuperar. «Cuando vimos lo mal que estaba y lo bonito que tenía que ser nos imaginamos a un galán de cine», relata Javier Peromingo, presidente de la Asociación de Animales Abandonados de Marbella (Triple A). Ahora este perro juguetón está venido a menos. Algún desalmado lo dejó con nocturnidad hace tres semanas atado a la puerta de la nave donde se acumulan las mascotas abandonadas, especialmente en estas fechas.
Sin el microchip, del dueño no hay ni rastro. La única huella era la de la gasolina con la que le habían rociado horas antes y que le había abrasado la cara y el cuerpo. «El pobre animal se retorcía de dolor y teníamos dos opciones: o sacrificarlo y que dejara de sufrir o, viendo que era un perro joven, de aproximadamente un año, luchar por su vida para poder contar a todo el mundo la barbarie que vivimos en España con los animales, que están desamparados por leyes tercermundistas», resume sin rodeos Peromingo.
No tolera las inyecciones
No lo dudaron ni un segundo. Se pusieron manos a la obra para intentar recuperar al Marlon Brando que se intuía bajo el pelo y la piel achicharradas. «Empezamos a ponerle inyecciones pero no las tolera por el estado en que tiene la piel», explica. La alternativa es un tratamiento oral que cuesta 200 euros. «En un lugar como el nuestro, donde hay más de 250 animales, ese dinero es un lujo que difícilmente podemos permitirnos», confiesa. Ahora hacen un llamamiento a todos los que puedan aportar «unos pocos euros» para seguir recuperándole. «Ojalá algún día sea recordado como el perro que hizo reflexionar a los legisladores para que otros animales no sufran torturas», dice esperanzado. De momento, la crueldad parece no tener límites.