Juzgan a un joven que intentó matar a un niño arrojándolo desde un piso...antes arrojó animales

Escrito por Nuria Querol i Viñas.


juzgan.a.un.joven.01 

Antonio, al llegar a la Audiencia desde la prisión de Pereiro

 

Dijo que el niño lloraba mientras su captor iba timbrando en varios portales con el fin de entrar y subir a lo más alto de un edificio, desde donde arrojar al menor por una ventana. Un vecino del portal 5 de la calle Seixalbo le abrió la puerta por el interfono y el acusado obligó al menor a subir a la tercera planta. «Lo llevé allí para tirarlo por la ventana», confesó. El niño no paraba de llorar y Antonio lo obligaba a subir las escaleras. «Yo lo iba empujando. Subimos arriba, pero sabía que estaba haciendo algo malo. Luego me arrepentí», señaló. También dijo que en las escaleras «había ventanas. Buscaba ir más arriba para que la caída fuese más fuerte, y se matase», declaró.

Al llegar a la cima, sentó al niño en el alféizar con las piernas hacia dentro y lo empujó varias veces para que cayera de espaldas al vacío. La víctima logró agarrarse con toda su fuerza al marco de la ventana y no cayó. Al no conseguir su propósito, Antonio se llevó al infante a un descampado próximo y, explicó, cogió un ladrillo con el que le golpeó en la cabeza. De pronto apareció una señora, que ayudó a socorrer al niño, mientras Antonio, según reconoció ayer, se fue a una confitería cercana, de la que salió tomándose un pastel. Fue detenido por la policía a los pocos minutos.

Antonio tenía 20 años el día de los hechos y estaba ingresado en un centro de menores en Ourense por una condena anterior. Ante el fiscal reconoció que en Vigo había intentado tirar al vacío a otro niño desde un noveno piso y que en otra ocasión abusó sexualmente de un escolar en el parque vigués de Castrelos. Antes había arrojado animales desde pisos altos.

Oía voces: «¡Mátalo!»

«Me daba un impulso, y no me daba controlado», contó el imputado al ser preguntado por el motivo que le lleva a hacer daño. Y añadió que oía voces que le decían «¡mátalo!», y que no las ha vuelto a oír.

Fiscal y acusación particular pedían 20 años de cárcel, pena modificada ayer, que se quedó en 13 años de internamiento en un psiquiátrico, no en la cárcel, como está ahora. Son 8 años por homicidio en grado de tentativa; 3 años por detención ilegal y 2 años por lesiones. En cuanto a la acción civil se solicita a la sala que se le imponga el pago de 3.360 euros a la familia del menor por daños; 2.466 euros por secuelas y 548,66 euros al Sergas.

Al admitir el acusado los hechos, se renunció a los testigos, salvo el forense. Este dijo que Antonio posee un retraso mental moderado, incapacidad de adaptación social, «sabe lo que hace pero no lo valora, no lo entiende. Él sabe a su manera que va a hacer daño, obtiene un placer», señaló el especialista. Aseguró que no le ven trastorno delirante ni señales de esquizofrenia. «A veces dice que oye voces pero son poco creíbles», expuso, añadiendo que el pronóstico «es malo» en cuanto que puede repetir su acto delictivo. La defensa pidió que se le aplique la eximente de responsabilidad criminal.