"Bous" con censura y críticas a los antitaurinos

Escrito por La Vanguardia- Oriol Margalef.

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Al bochorno de agosto hierve la pasión taurina en las Terres de l'Ebre. Los bous embolats, los bous capllaçats, dos de las tradiciones con mayor arraigo en el sur de Catalunya, suscitan a su vez un fuerte rechazo en las entidades pro animales, que en esencia ven estos espectáculos sin muerte actos de puro maltrato a los bóvidos. Tras el reciente veto de las corridas de toros, fruto de una iniciativa legislativa popular (ILP) en el Parlament, los partidarios de la festa en el Ebre se sienten en el punto de mira de la prohibición. "Es el momento de lucir todo nuestro orgullo por los bous", afirma el alcalde de Amposta, Manel Ferré (CiU).

 

 

El año pasado, a la Generalitat le fueron notificadas ocho incidencias en aplicación del manual de buenas prácticas, un código consensuado por los organizadores de bous y el Govern. Según el delegado del Govern en el Ebre, Lluís Salvadó, la mayoría de ellas son por retiradas prematuras del animal por cansancio. Sin embargo, las protectoras de animales, que presentan cada año decenas de denuncias administrativas por maltrato, aseguran que las irregularidades son mucho más graves, sólo que se callan oficialmente. "El sistema está viciado. Los veterinarios presentes en los actos, que tendrían que ser imparciales en sus informes, cobran de la organización", asegura la tortosina Dora Casadó, del Partido Antitaurino. Hace tres años, en Amposta, un toro ensogado huyó tras romper la cuerda. La policía local, que lo sacrificó a tiros, tiene ahora dardos tranquilizantes.


El dato

26 municipios y 208 días de "bous"
No todos los pueblos de las Terres de l'Ebre celebran bous. La Generalitat, que este año va a dar autorización para 208 días de fiesta, sólo puede otorgar permiso a los municipios (26) que puedan acreditar tradición. Entre el resto (otros 26), hay municipios como Tortosa, Móra d'Ebre, Gandesa o l'Ametlla de Mar.


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Los bous no sólo son la espina dorsal de las fiestas en el Ebre. Son el corazón que late en miles de aficionados. En verano, y sobre todo estos días, los espectáculos de este tipo toman calles y plazas en muchas poblaciones, un ritual compartido con Castellón. De todas las plazas catalanas, Amposta es la meca del sentimiento taurino. Hasta el martes 24, los aficionados de esta ciudad se pondrán las botas. Con 90.000 euros de presupuesto, el Ayuntamiento y varias peñas locales organizan 42 actos, una cuarta parte de los que el Govern autoriza cada año.

La diferencia con otros años será la afirmación, el componente reivindicativo que parte de los aficionados quieren imprimir a la fiesta. Agobiados por un debate social que se arrastra desde la prohibición de las corridas, la Agrupació de Penyes i Comissions de Bous de les Terres de l'Ebre ha hecho un llamamiento para que se cuelguen banderas y pancartas. Aprovechando la presencia de televisiones estatales e internacionales, que han llegado a Amposta atraídas por el run-rún de la polémica, los defensores de los bous quieren hacer llegar el mensaje de que estos actos "no son sólo una diversión; son un sentimiento que bebe en la sangre de nuestros antepasados", afirma Miquel Ferré, presidente de la Agrupació.

Con esta idea, y en dirección opuesta a la que en su día tomó la ILP de las corridas, las entidades que forman parte de la Agrupació han empezado a recoger firmas en defensa de los bous. También han elaborado un manifiesto que se leerá el sábado que viene, ante los seis mil espectadores que congrega en Amposta el Concurs Nacional d'Emboladors. "Que digan lo que quieran. No nos borrarán. Pedimos respeto y estamos dispuestos a hacer lo que sea", señala Ferré.

Este lo que sea no gusta a los políticos locales, especialmente ante la nueva ola electoral que se les viene encima. Les gusten o no los bous, alcaldes y diputados ebrenses cierran filas con la festa. Después del verano, aseguran a sus paisanos, el Parlament votará elevar a categoría de ley un código de buenas prácticas que la Generalitat promueve desde el 2004, y que según el propio delegado del Govern, Lluís Salvadó (ERC), tiene un altísimo grado de cumplimiento, y "garantiza que no hay maltrato a los animales". Hay acuerdo entre los tres principales partidos del Parlament –CiU, PSC y ERC– para aprobar el texto, con el añadido de sanciones, en el inicio del curso, si no lo impide una convocatoria de elecciones anticipadas.

"La violencia gratuita que se ejercía hace años ya no existe", insiste Salvadó, que ve en la regulación el blindaje de los bous. El documento, que la Generalitat consensuó con las peñas ante un alud de denuncias de malos tratos de las protectoras, fija duraciones máximas para los espectáculos de bou capllaçat y embolat (60 y 15 minutos, respectivamente) para limitar el estrés de los bóvidos. También prevé que un veterinario especializado levante acta del buen estado físico de los animales antes y después.

Ni Prou!, la plataforma que llevó las corridas al Parlament, ni otras organizaciones de defensa de los animales ven suficiente la normativa. Pero por el momento no se plantean conseguir la prohibición de los bous –elemento festivo catalogado por el Govern desde julio– a través de una ILP. "Vamos sensibilizando a la población, pero todavía no hay suficiente conocimiento para recoger los respaldos necesarios", afirma Leonardo Anselmi, portavoz de Prou!

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Eso sí, seguirán con las denuncias administrativas. Organizaciones como el Partido Antitaurino (Pacma) y la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (Anpba) han presentado en los últimos años decenas de ellas, todas basadas en infracciones de la ley de protección de los animales. Las había acompañadas de vídeos o fotos, pero la mayoría se han archivado. Aunque hace poco un juzgado de Barcelona admitió un recurso de Anpba contra una sentencia que consideraba que las autorizaciones de estos espectáculos son "actos reglados". "Un manual de buenas prácticas, por definición, nunca podría permitir los toros de fuego y los toros ensogados", asegura Alfonso Chillerón, presidente de Anpba. Aunque ya no se les suela pegar, según Enrique Zaldívar, de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia, los animales sufren tormento por igual. Un ejemplo, según Zaldívar: si bien hay necesidad de inmovilizarlos para el espectáculo (para embolarlos o atarlos), los herbívoros no están acostumbrados. "Ante el acoso, su reacción natural es escapar. En estas situaciones segregan una gran cantidad de cortisol", el esteroide del estrés. Para la bióloga y médico especialista en maltrato animal Núria Querol, no todo es aceptable en cultura, y los bous deberían ser "prohibidos por responsabilidad ética". Los toros, según Querol, son víctimas de etiquetas y prejuicios mitológicos, que nada tienen que ver con su condición de "ser inferior e indefenso". "No creo que los bous sean la única forma para que sobreviva la especie. ¿Acaso se torturan los osos panda o los tigres?", dice la doctora.

En cambio, para el dueño de la mayor ganadería del Ebre, Pedro Fumadó lo Xarnego, las cosas son diametralmente opuestas. De sus 700 animales en propiedad, unos 200 toman parte estos días en las fiestas. "Ni ideólogos ni catedráticos. Mucha gente no tiene ni idea. Estos animales trabajan dos días al año. Son experimentados y viven al aire libre, a cuerpo de rey", asegura Fumadó.

Para Gervasi Aspa (ERC), alcalde de Deltebre, otro municipio en fiestas, los bous están en el ADN del Ebre. "En ellos se encuentra la gente, y a su alrededor nace la fiesta. Sin ellos no existiría mi pueblo", asegura. Ante eso, el alcalde de Amposta, Manel Ferré, advierte: "Prohibirlos es una agresión más a nuestra identidad. Y cuanta más polémica hagan, más nos van a encontrar. ¡Que alguien se acuerde del trasvase del Ebro!".

http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20100815/53983024565/bous-con-censura-y-criticas-a-los-antitaurinos.html