VIOLACIÓN DE ANIMALES, UN ABUSO "BESTIAL"

Escrito por Nuria Querol i Viñas.

Líderes cívicos de la ciudad intentan, mediante un proyecto de ley, que esta práctica sea elevada a la categoría de delito y que, las personas responsables, paguen con cárcel sus desmanes. Historia de hocicos tristes
CALI, 1/27/2006
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VIOLACIÓN DE ANIMALES, UN ABUSO "BESTIAL"

Por: José Alejandro Castaño / El País. --- Líderes cívicos de la ciudad intentan, mediante un proyecto de ley, que esta práctica sea elevada a la categoría de delito y que, las personas responsables, paguen con cárcel sus desmanes. Historia de hocicos tristes

Mami es una marrana feliz. Ahora vive en una finca de Florida, duerme sobre una alfombra de rombos y nadie piensa comérsela. Quienes la cuidan decidieron que morirá de vieja. Pero su vida no siempre fue así. Hace un año, la Fundación Paz Animal la decomisó porque su dueño, un sujeto de 30 años del barrio Cristóbal Colón, abusaba sexualmente de ella. Isabel Pineda, defensora de los animales y actual propietaria de Mami, recuerda que la marrana tenía laceraciones y que había perdido peso. No es el único caso registrado en los barrios de Cali.

En Manzanares, un anciano de 67 años fue denunciado por violar a su perra. Las heridas eran tan severas que el animal murió desangrado. La veterinaria Constanza Pedraza analizó el cuerpo y comprobó que las lesiones de la perra evidenciaban un abuso prolongado y sistemático, de al menos nueve años.

El anciano reconoció el abuso, pero ni siquiera se sonrojó. Dijo, en tono pausado y seguro, que la perra era suya y que él podía hacerle lo que quisiera. La abogada Lida Ramírez, asesora jurídica de la fundación Paz Animal, denunció el caso y exigió una sanción.

La investigación permitió descubrir que el hombre, además, tenía gallinas que también violaba. Pese a las evidencias demostradas y al testimonio de la esposa del anciano, las autoridades no hicieron mucho, ni siquiera le pusieron una multa, se lamenta la abogada.

La verdad es esta, y duele como la dentellada de un perro rabioso: en Colombia, el abuso a los animales no es un delito, apenas una contravención con multas de $60.000.

Hace apenas ocho meses, una perra french poodle del tamaño de un gato murió desangrada por violación en el barrio Sucre. El fenómeno del maltrato animal, advierte la abogada Lida Ramírez, no es aislado ni esporádico.

A finales del año pasado descubrieron a un cochero del sector de Floralia abusando de su yegua. Sólo en el último año, la profesional ha formulado 80 denuncias contra propietarios abusadores, algunos de ellos fríos violadores con antecedentes. La terquedad y valentía de esta jurista es ejemplar, aunque sólo parecen agradecérsela perros, cerdos, gallinas, caballos y loros.

Razones de la Violencia. La abogada Rocío Pedraza asegura que el abuso sexual contra los animales es reflejo de una sociedad enferma, en exceso cargada de contenidos eróticos que, sin darse por enterada, ayuda a desencadenar comportamientos aberrantes.

En ese fenómeno, dice, los medios de comunicación tienen una responsabilidad mayor, pues son los grandes promotores de ofertas sexuales que no todo el mundo está en capacidad de satisfacer, bien por limitaciones económicas o por limitaciones psicológicas. Los animales terminan pagando el precio.

Lo triste es que, pese a las reiteradas solicitudes de los defensores para que el Congreso convierta el maltrato animal en un delito, no ha pasado nada.

Hasta ahora, se han presentado dos proyectos a través del congresista José Renán Trujillo, miembro de la Comisión Quinta. La respuesta de los congresistas ha sido que, mientras no se compruebe que el abuso contra los animales representa un riesgo para la sociedad y la integridad de las personas, no puede otorgársele una connotación penal.

Por esa razón es que, actualmente, la profesora Patricia Guerrero, directora de los grupos de investigación de la Universidad del Valle, adelanta un estudio que permitirá establecer los perfiles psicológicos de los abusadores de animales.

El estudio demostraría que una persona violenta con los animales lo puede ser, de la misma manera, con sus semejantes. En consecuencia, en aras de preservar la integridad de las personas, los abusadores quedarían expuestos a sufrir condenas privativas de la libertad. De eso se trata.

Con ese estudio, los defensores aspiran que, esta vez, los con gresistas les presten atención. El drama es peludo porque los sexuales no son los únicos abusos que padecen los animales domésticos en Cali.

La veterinaria Constanza Pedraza recuerda el caso reiterado de los gatos bebés que llegan a su consultorio con los cuerpos estallados, a fuerza de recibir patadas en un juego macabro que algunos niños practican en los barrios de la ciudad: el “gato-fútbol”.

En su consultorio, recostado en una cama de periódicos, un gato de un mes de nacido intenta recuperarse, aunque el pronóstico todavía es reservado. Tiene las patas traseras partidas y la columna astillada. Los niños que lo usaron de balón nunca se detuvieron a verle los ojos. Lástima, se habrían dado cuenta que son azules y que inspiran confianza.

Tenga en cuenta

Para ayudar a proteger a los animales y denunciar hechos de abuso y maltrato, no se requiere ser miembro de una fundación ni contar con ningún tipo de respaldo jurídico.

Basta con ejercer la ciudadanía y llamar a la policía.

Pese a que se trata de una contravención menor, las autoridades están obligadas a responder el llamado de un ciudadano. Comuníquese a Paz Animal al 8933805 y pida asesoría.