Testigo desprotegido del 11M denuncia matanza de sus animales

Escrito por Nuria Querol i Viñas.

«Si nadie hizo nada por mí, ¿a quién le importa que maten a mi perro?», dice el confidente del 11-M
Lavandera vincula la muerte de sus animales al tiroteo del que fue víctima
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Francisco Javier Lavandera, en una foto de archivo.
 
 
   
     
 

«Si nadie hizo nada por mí, ¿a quién le importa que maten a mi perro?», dice el confidente del 11-M

Érika VALLES

El pasado martes, cuando Francisco Javier Lavandera fue a su finca de Deva, donde hace dos semanas su vehículo recibió cinco disparos, se encontró a varios de sus animales muertos. Ayer, durante una conversación con LA NUEVA ESPAÑA, se mostraba abatido e indignado. «Si nadie hizo nada cuando me pegaron cinco tiros, ¿a quién le va a importar que hayan matado a mi perro?», dijo. Por eso ha decidido no denunciar lo sucedido ante las autoridades.

La visión era dantesca. Uno de sus perros, «Blas», «al que crié desde que nació y que me acompañaba muchas veces en las guardias de vigilante de seguridad», estaba ahorcado. Antes le habían disparado dos veces en el costado. Otro de sus perros, un mastín, fue apaleado. Uno de sus muflones estaba muerto y el otro malherido. La decisión la tiene tomada. «Voy a dejar la finca. Tengo la esperanza un poco perdida», lamenta.

Dice que no tiene miedo. Lo que sí siente es «impotencia, rabia». No sabe quién puede estar detrás de todo esto pero tiene claro que no son delincuentes comunes. «Cualquier ratero no hace esto. Esto sólo lo hace el que sabe que no lo van a pillar. El que lo tiene muy claro. Porque nadie se arriesga por una cosa así», afirma contundente.

Es la segunda vez en quince días que recibe un «susto». En esa misma finca su coche fue tiroteado el pasado día 6. «El cuerpo empieza a acostumbrarse a esas cosas. Si sintiera miedo constante me moriría. Uno se adapta. De hecho, no es eso lo que más me preocupa», comentó a LA NUEVA ESPAÑA. Hace tres meses que no cobra la pensión que le asignó el Estado por una minusvalía. «Son 540 euros. Falta por firmar un papel y no lo hacen. No les importa. Eso sí me da más miedo. Pensar qué va a ser de mi vida» y de la de su hijo pequeño. Está desilusionado con el sistema. «Tengo la esperanza un poco perdida. Pero dicen que no hay mal que cien años dure. A ver si es verdad», dice, optimista.

Francisco Javier Lavandera, al que se conoce como «Lavandero», fue testigo protegido en el sumario del 11-M después de que denunciara la trama asturiana de explosivos. También deberá declarar el próximo mes de octubre en el juicio sobre el «caso Pipol» ya que su denuncia a Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras fue la que desencadenó todo el operativo.

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1344&pIdSeccion=35&pIdNoticia=426957
Alicia Castro pregunta a Interior si investiga los ataques a Lavandera
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Alicia Castro Masaveu, durante una sesión de la comisión del 11-M.
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La diputada popular pide información sobre el estado del testigo de los juicios sobre la «operación Pipol» y el 11-M

Érika VALLES
La diputada del Partido Popular por Asturias, Alicia Castro Masaveu, entregó ayer a la Mesa del Congreso de los Diputados una serie de preguntas destinadas al Ministerio del Interior en las que pide información sobre los ataques que durante este mes ha sufrido el testigo del 11-M, Francisco Javier Lavandera Villazón. El pasado día 5 su vehículo recibió cinco impactos de bala y en la noche del lunes 17 alguien mató a varios de sus animales de la finca que tiene en el monte Deva.

Son un total de cinco las interrogaciones elaboradas por la diputada, que formó parte de la comisión parlamentaria que investigó el atentado del 11-M. En la primera pregunta pide al delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín, hombre de confianza de Alfredo Pérez Rubalcaba, que explique las medidas que las fuerzas de seguridad han tomado para proteger a Lavandera, además de informar sobre las actuaciones que se están llevando a cabo para esclarecer tanto la matanza de los animales como el suceso del tiroteo. En una de sus preguntas, Castro es muy rotunda: «¿Considera el señor ministro que el tiroteo llevado a cabo el 5 de julio de 2006 contra Francisco Javier Lavandera en Deva lo realizaron delincuentes comunes y, en caso afirmativo, en qué hechos se basa?», reza la interrogación. De todas ellas, Alicia Castro pide contestación por escrito.

Lavandera dice haber sido víctima de dos ataques durante este y ambos en la finca que tiene alquilada en Deva. El pasado día 5 su coche recibió cinco impactos de bala. Alguien, según explica el propio Lavandera, le tiroteó cuando se disponía a entrar en el recinto. Una de las balas quedó incrustada en el volante y otra le destrozó el espejo retrovisor interior. La Guardia Civil, incluido el equipo de expertos en balística llegados desde Madrid, se hizo cargo de la investigación. De momento no hay sospechosos y se desconoce quién o quiénes fueron los autores de los disparos.

El segundo susto lo sufrió el pasado martes. Cuando llegó a la finca explicó que se encontró a varios de sus animales muertos: uno de sus canes, un mastín, estaba apaleado. El otro, «Blas», un perro que tiene desde que nació y que hacía con él guardias cuando trabajaba de vigilante, había recibido dos disparos y lo habían colgado. Uno de sus muflones también estaba muerto y otro, malherido.
Lavandera explicaba a LA NUEVA ESPAÑA que no sabe quién puede ser el responsable de este ataque, pero no cree que sean delincuentes comunes. «El que hace esto lo hace porque sabe que no le van a pillar», decía, convencido. La vida de Francisco Javier Lavandera no es la misma desde que en 2001 denunciara a Antonio Toro y a Emilio Suárez Trashorras por vender explosivos. Ha sido testigo protegido del 11-M hasta que el juez Juan del Olmo le quitó la protección por rechazar un trabajo de vigilante de seguridad en el País Vasco. En diciembre de 2004 su mujer se suicidó ahogándose en la playa de San Lorenzo. Tendrá que declarar en el juicio que se desarrolle sobre los atentados de Madrid y también, en octubre, está citado para prestar declaración en la vista por la «operación Pipol», en la que se detuvo a Toro y a Trashorras.