El maltrato a los animales: crimen sin castigo

Escrito por Nuria Querol i Viñas.

Las agresiones a la fauna doméstica están penadas con hasta un año de cárcel, pero sólo una persona cumple condena por este delito
El maltrato a los animales: crimen sin castigo

Las agresiones a la fauna doméstica están penadas con hasta un año de cárcel, pero sólo una persona cumple condena por este delito

Belén Tobalina





Madrid- Con un hachazo en el lomo. Así se encontraron varias vecinas de Mesegar de Corneja (Ávila) a Ventisca, una perra de menos de un año de edad. En Cerezo de Arriba (Segovia), una lugareña, Alfonsina, trató de ayudar a Viento, un perro que llevaba desde septiembre un palo colgando del cuello. Mas al tratar de aliviarle el dolor éste casi muere degollado. A alguien, no se sabe si a su dueño, se le ocurrió incrustrarle una cuerda fina de naylon negro supurante y de aproximadamente dos centímetros de grosor, con el fin de que si alguien tratara de quitarle el palo, el animal muriera degollado. Ventisca y Viento son sólo dos ejemplos de tantos. Pero han tenido suerte, ahora se encuentran en El Refugio, un centro que se dedica a rescatar a los animales, a darles los cuidados veterinarios necesarios y a buscarles un hogar.
   Sin embargo, el caso de Ventisca y Viento no es único. Todas las semanas algún animal doméstico es hallado abandonado, con heridas, amputaciones... Pese a que desde octubre de 2004 quien «maltrate con ensañamiento e injustificadamente a los animales domésticos causándoles la muerte o provocándoles lesiones que produzcan un grave menoscabo físico, serán castigados con la pena de prisión de tres meses a un año», según el Código Penal, la realidad es que sólo una persona ha ido a la cárcel.
   Ensañamiento
   Fue el caso de Jesús María L. H., quien, después de amenazar a su compañera sentimental y a sus tres hijos asegurándoles que iba a acabar con su vida, decidió amedrentrar a la familia ahorcando a una perra pequeña. Pero eso, no le bastó. Después de dormir la siesta, decidió ir a por más. Cogió un palo, pegó a un rottweiler y trató de acabar con la vida de este animal de la misma forma que con el cachorro, aunque no lo logró. El hombre fue condenado por el Juzgado Penal número 1 de Santander a 11 meses de cárcel, ocho meses por cometer un delito de maltrato familiar y otros tres por maltrato contra los animales.
   Pero, ¿cómo puede ser que tan sólo se conozca el caso de una persona que haya ido a la cárcel por este tipo de hechos cuando hasta mayo de 2006 se habían iniciado 321 procedimientos penales, según información de El Refugio? En las últimas semanas mucho se ha oído hablar de la petición de eliminar el término «ensañamiento» del Código Penal, puesto que de no darse se trataría de «una falta de entre 20 y 60 días de multa o trabajos para la comunidad de 20 a 30 días si el que ha cometido la falta accede a esta resolución», asegura el comandante del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, Modesto Píriz, que recuerda que hasta septiembre cursaron 5.575 denuncias en lo que va de año, 331 por maltrato, 350 por abandono, 847 por animales sueltos y más de 4.000 por otros conceptos como falta de higiene. Mientras, desde el Ministerio del Interior, aseguran que, en lo que va de año, han cursado 304 denuncias, aunque reconocen que se trata de una parte ínfima de la realidad, ya que a esta cifra hay que sumar las denuncias cursadas ante entidades locales.
   Sin resultados
   «Es muy complicado cumplir una condena con el Código Penal actual. Su modificación fue precipitada. Han pasado más de dos años y no está dando resultado. La mayoría de las denuncias, por no decir todas, acaban siendo faltas o condenas resolutorias», asegura el presidente de El Refugio, Nacho Paunero.
   Sin embargo, para el comandante del Seprona la cruel violencia ejercida sobre la fauna doméstica se atajaría mejor con una multa. «A veces es más efectiva la multa, ya que si el detenido no tiene antecedentes no va a la cárcel, puesto que la condena en estos casos es de tres meses a un año, siempre menor de dos años. Además de quedar libre, tampoco paga multa», asegura Píriz. «Una sentencia por el Código Penal da más respeto, pero la multa duele más. No obstante, no es nuestro papel decidir esto», añade.
   Además, si el agresor no trabaja con animales puede adquirir uno al instante, puesto que el Código Penal sólo hace referencia a la inhabilitación profesional durante uno a tres años siempre que su trabajo tenga que ver con los animales. «Hemos pedido que se modifique esta apreciación, de forma que el autor de este tipo de delito no pueda agredir de nuevo a un animal», explica el presidente de El Refugio.
   Otra de las peculiaridades jurídicas es que abandonar a una mascota supone, según Píriz, «entre 10 y 30 días de multa durante los cuales el autor de la falta tendrá que pagar entre dos y hasta 400 euros diarios». Resulta curioso que, en cambio, cuando el dueño de una mascota deja suelto al animal, la multa sea de más días, «entre 20 y 30», dice Píriz.
   Al final es la víctima la que paga las consecuencias, puesto que, incluso cuando es rescatada es sacrificada, si no consigue pronto un nuevo hogar. «A los 10 o 19 días, incluso menos, los animales son sacrificados en las perreras», denuncia Paunero, que recuerda que en los últimos siete años se han recogido en la Comunidad de Madrid más de 70.000 perros y gatos. Sólo durante el año 2005 se recogieron casi 11.000 y fueron sacrificados casi 3.000 de ellos.
   «Hay comunidades que son máquinas de sacrificar. Supongo que más del 50 por ciento de los animales abandonados son sacrificados, pero no existen datos al respecto, al igual que tampoco hay un registro nacional de mascotas», denuncia la presidenta de la Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal (ADDA), Carmen Méndez.
   Mejor suerte tienen los que son abandonados en Cataluña, donde, siguiendo el modelo de Italia, a partir del 1 de enero de 2007 quedará prohibido por ley el sacrificio de las mascotas abandonadas, aunque ya son varios los ayuntamientos, que como el de Barcelona, han dejado de hacerlo, por iniciativa propia. No obstante, desde la Consejería de Medio Ambiente de Cataluña aseguran que habrá un año de plazo para cumplir esta ley.
   El último perro rescatado por El Refugio evidencia que la tortura a los animales va cada vez más lejos. Voluntarios de la asociación anunciaron ayer que han rescatado a un perro abandonado en Villahermosa (Ciudad Real) «con los testículos estrangulados con una cuerda de nylon» y debido a su «deplorable» estado ha sido ingresado en una clínica veterinaria de Madrid. En un comunicado aseguran que Spiderman -nombre que le han dado a este cruce de podenco, de tres años- está además «anémico y con fiebre debido a la grave infección» que le produjo este método de castración.