Matan a palos a un perro recogido en Capab y les destrozan una caravana

Escrito por El Diario Montañés.

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Las cuidadoras de Capab junto al perro apaleado. / L. P.
Su sacrificada y meritoria labor diaria para atender a más de 300 perros abandonados, ha vuelto a verse alterada por el sobresalto y el disgusto de comprobar, otra vez, que hay gente desalmada capaz de cometer canallas y salvajes atrocidades.

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Matan a palos a un perro recogido en Capab y les destrozan una caravana
También han robado herramientas, justo un año después de otro sabotaje en el que aparecieron muertos tres animales
10.02.08 -

Las cuidadoras de Capab junto al perro apaleado. / L. P.
Su sacrificada y meritoria labor diaria para atender a más de 300 perros abandonados, ha vuelto a verse alterada por el sobresalto y el disgusto de comprobar, otra vez, que hay gente desalmada capaz de cometer canallas y salvajes atrocidades. Hacía ahora justo un año que habían sufrido un hecho similar y les han vuelto a matar a un perro de la forma más cruel, a palos, de un fuerte golpe en la cabeza y, además, aunque lo dan menos importancia porque lo material se puede reponer, les han causado destrozos en una caravana y robado las herramientas, collares, cadenas y otros útiles que guardaban en su interior para cuidar a los animales.

Hace sólo un año, todavía no se sabe quien, puede que hasta las mismas personas, y en un intervalo de 15 días, los responsables de la protectora Capab se encontraron a tres animales muertos de manera violenta y otros dos mal heridos. Ahora ha sido uno, pero su temor a que tan desagradable hecho pueda repetirse les vuelve a inquietar. Como hicieron en febrero de 2007 han denunciado lo sucedido en la Comisaría, pero sin convicción de que vaya a servir para algo. La perrera de Capab, ubicada en Torres Arriba, está en un solitario descampado sin luz, lo que permite a los cobardes autores de los ensañamientos con los perros actuar sin ser vistos.

Esta vez la cruel muerte de uno de los animales recogidos por Capab se produjo en la madrugada del pasado miércoles, día 5 de febrero. Era uno de los perros que, por las obras realizadas en el interior del recinto, tenía provisionalmente su caseta fuera, junto a la caravana en la que sus cuidadores guardaban las herramientas robadas. «Nos han dado otro serio disgusto», comenta Regina Macho, una de las dos mujeres voluntarias que cada día dedican siete horas a atender a los perros de la protectora, y que ha vuelto a pasar por el desagradable trance de encontrarse a uno de ellos muerto de forma violenta. Reclaman apoyo, «de quien sea», para que no vuelva a repetirse.